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En tiempos de crisis, ¿Cuáles son las estrategias empresariales que debemos adoptar?

Debido a la crisis sanitaria provocada por el coronavirus o COVID19, muchas empresas a estas alturas están en una situación de riesgo financiero, derivada de una difícil situación económica o crisis económica, producto de la paralización o disminución de actividades a lo mas mínimo.

La cantidad de días en confinamiento y el decreto del estado de alarma desde el mes de marzo ya indican de la delicada situación para este momento.

Es importante que los empresarios, tengan reportes que les permitan evaluar la situación financiera, sobre todo en aquellos casos donde se tengan muchos compromisos de pago a terceros, de igual manera un caso aparte merece la revisión del pago de la nómina.

Detectar, evaluar y revisar con el equipo estratégico la verdadera situación de la empresa, es sumamente importante, hacerlo a tiempo le permitirá tomar las medidas pertinentes al caso. Es importante que su contador, su abogado en derecho mercantil, o su abogado concursal, estén al corriente de la verdadera situación, para tomar las medidas adecuadas en el momento adecuado.

Una de las cuentas que se deben evaluar en primera instancia son todas las obligaciones de orden legal que se pudieran tener, ya que esto compromete seriamente el patrimonio personal.

La evaluación de la solvencia o insolvencia de la empresa en el futuro inmediato, es una de las evaluaciones en primera instancia, ya que de tener sospechas de insolvencia se deben activar los mecanismos pertinentes para aliviar o solventar la situación.

El abogado concursal o el abogado en derecho mercantil, tiene el conocimiento y la experiencia para revisar junto con el equipo financiero todos los indicadores para determinar si existe riesgo de incumplimiento de las obligaciones contraídas y activar los mecanismos necesarios o para evitarla o para abordarla.

La mejor manera de prevenir la insolvencia es manejar una gestión impecable, tener el conocimiento adecuado para gestionar la gerencia financiera, contable y administrativa, tener una buena gestión de ventas, mercadeo y operativo. Pero muchas veces se cae en este tipo de situaciones, es decir en la insolvencia, porque no se están haciendo bien las cosas, y lamentablemente se requiere de un mentor o tutor que desde el punto de vista hasta pedagógico inicie la educación en la empresa, donde el control interno juegue el papel principal junto con la medición y monitorización de indicadores que le den pistas donde se encuentra la empresa en un momento dado.

 

La insolvencia empresarial lamentablemente aparece y tenemos que abordarla, ya que viene generada por la crisis económica que recientemente y actualmente se sigue presentando, no esperar caer en el incumplimiento de pagos para empezar a tomar los correctivos puede generar un problema mayor.

¿Cuáles son aquellos elementos a tener en cuenta a la hora de detectar un estado de insolvencia?

Establecer donde estamos en relación al problema, es decir revisar si estamos en un problema solo de insolvencia o si también estamos en un proceso inviable, ya que una empresa puede ser solvente pero inviable, es solvente porque cumple con sus compromisos de pago, pero inviable, ya que no puede generar los recursos para mantener la actividad. De igual manera puede ser viable e insolvente o inviable e insolvente.

El abogado concursal o el abogado en derecho mercantil, puede junto con el equipo financiero determinar esta situación.

En este caso hay que implementar medidas de planificación, control, reestructuración, realizando un acuerdo con los acreedores y con los empleados en primera instancia, todo esto bajo la figura de acuerdos extrajudiciales o concursales, donde se realicen acuerdos y convenios.

En el caso de insolvencia e inviabilidad, el abogado, debe buscar la manera de llegar a los convenios o acuerdos hasta donde le permita la situación. Es posible llegar a los acuerdos extrajudiciales para liquidar la empresa, es decir plantear una liquidación voluntaria, y si, aun así, este proceso no es viable, plantearse un proceso de solicitar el concurso de liquidación.

Para declararse en estado de insolvencia, lo primero que debe hacer una empresa es contratar los servicios de un abogado concursal o abogado especialista en derecho mercantil, se iniciara el procedimiento de revisión y recopilación de información, ya que en este momento por el Decreto Real, motivado al Covid19, no se puede realizar ningún trámite jurídico administrativo en cuanto al concurso de acreedores, hasta dos meses después de levantado el estado de alarma, y los Juzgados no podrán recibir ninguna actuación referida a estos procesos.

Pero el proceso en sí, sería que el abogado arma el expediente y finalmente es el Juzgado el que evaluara la salud financiera de la empresa y un perito experto evaluara y argumentara si la empresa es solvente o insolvente.

Mediante este proceso, la empresa esta buscando solventar dicha situación a través de un proceso legal, reconociendo el problema ante sus acreedores y solicitando la puesta en marcha de un plan económico que le permita solventar el problema en cuestión, mediante un proceso tutelado.

La administración concursal la ejercerá una persona indicada por el Juzgado, donde deberá realizar una gestión que le permita tomar las medidas necesarias para ir recuperando la solvencia y liquidez de la empresa, para iniciar los pagos de acuerdo al cronograma presentado. Elabora y ejecuta un plan de viabilidad, en caso de que esto sea posible, caso contrario, deberá realizar un plan de liquidación.

Se puede concluir que en el caso de que se presente un estado de insolvencia que la empresa deba recurrir a un concurso, este mecanismo se encuentra regulado en la Ley 22/2003, del 09 de julio, referente a la Ley Concursal, e indica lo siguiente:

a.- El empresario puede acogerse a la opción de solicitar el conocido como pre concurso de acreedores, en el cual se inician negociaciones con todos los acreedores de la empresa con la finalidad de alcanzar un acuerdo extrajudicial de pagos que permita al empresario continuar con su empresa y a los acreedores cobrar lo que se les debe. Estas negociaciones tendrán una duración máxima de tres meses.

b.- si no se consiguiera llegar a un acuerdo con los acreedores que permitiera a la empresa afrontar con éxito la difícil situación económica por la que está pasando, el empresario tiene la obligación de presentar un concurso de acreedores durante el mes siguiente a la finalización del periodo de duración del pre concurso, si no quiere ver peligrar su patrimonio personal.

Entre las ventajas de la empresa se beneficie al solicitar un concurso de acreedores se encuentran las siguientes:

  • Se limitará al máximo los riesgos para el empresario de responder con su patrimonio personal por las deudas de la empresa.
  • Se paralizarán las demandas judiciales que pudieran presentar los acreedores
  • Se paralizarán los intereses de demora de los créditos impagados, salvo los que estén sujetos a garantía real.
  • Se paralizarán y aplazarán los embargos y ejecuciones ya existentes durante un plazo de 12 meses sin intereses.
  • Se impedirá a los acreedores solicitar ejecuciones de créditos y embargos.
  • Se tendrán mayores probabilidades para alcanzar un convenio de acreedores y así continuar con la actividad de la empresa, pudiendo obtener una refinanciación de la deuda de manera totalmente gratuita y sin intereses hasta cinco años.
  • Se tendrá la posibilidad de obtener rebajas de deudas de hasta el 50%.